Sin luz | Exposición local de collage

Artistas: Daniela Araya / Chile, Gaba Lamas / Chile, Ignacio Herrera / Chile, Viviana Irribarren / Chile y Cristian Diaz / Chile
Curadores: Dagmara Wyskiel / Polonia-Chile y Francisco Baeza / Chile
Espacio: La Molinera, Antofagasta

Túneles de papel
Daniela Araya / Chile

Geografía de lo imposible
Gaba Lamas / Chile

Rocas vivientes

Ignacio Herrera / Chile

Resiliencia
Viviana Irribarren / Chile

Antofapolíctica
Cristian Diaz / Chile


El auge local del collage se debe sin duda a la apertura y la consecuencia de los consecutivos proyectos que Francisco Baeza, creador y gestor, ha levantado durante los últimos años. Fragmentar para unir, recortar para componer, es un ejercicio manual y mental, que ha motivado a decenas de personas, que antes no necesariamente estaban vinculadas a las artes visuales. Volver a jugar, a imaginar y a disfrutar del proceso de crear, es lo que estos trabajos ofrecen.

Detenerse puede significar resistir, en esta ciudad que no para de exigirnos rentabilidad y producción, para escuchar el crujido de las polillas, recomponer la urbe después de un apocalipsis, o tratar de descifrar unas viejas radiografías. 

Ignacio Herrera en Rocas vivientes elige una imagen icónica de la geografía del desierto de Atacama –según la cultura atacameña, una montaña sagrada–, para convertirla en un paisaje imaginario, proveniente de un cuento, donde al atardecer todo es posible. Las rocas-personas y otros seres allí detenidos solo por un momento, esperan para volver a parpadear, respirar y de repente atraparnos en un mundo de fantasía. 

Con Antofapolíctica Cristian Diaz nos devuelve a la ciudad, pero resulta que mientras no estábamos aquí, sucedió un catástrofe. Antofagasta sigue reconocible, pero en ruinas. ¿Qué pasó? Los edificios icónicos de la urbe se mezclan, los que son de aquí los reconocen, mientras las nubes que de noche se acumulan sobre la cordillera de la costa, avanzan quién sabe hacia dónde, lentamente, como siempre. 

Gaba Lamas se sale del papel y juega con el cobre y con la luz. Lo textil, lo sintético y metálico se mezclan y conjugan en la Geografía de lo imposible. La superficie está cuadriculada, como la tierra de la región, y sobre ella formas negras e irregulares avanzan hacia arriba. La distancia entre las capas genera sombras atravesadas por alambres de cobre y luces. Estamos entonces frente a una obra híbrida, entre el collage y una instalación. 

De puras líneas rectas pasamos a circunferencias, recortes de marcas de un sismo sobre una superficie líquida y transparente. Viviana Iribarren aleja su obra de la pared, para que podamos verla por ambos lados, y a los demás espectadores a través de ella. Resiliencia, en búsqueda de cruces e intersecciones, se expande hacia otros formatos y genera un juego de sombras. La mica, sobre la cual se revela un fragmento del interior de nuestro cuerpo, como una radiografía, es un negativo que observamos contra la luz. El dolor anónimo queda impreso en la obra. 

Acorde al desafío de adentrarse en los Ecosistemas oscuros, con Daniela Araya seguimos buscando allí, donde ni la luz ni la mirada llegan. En Túneles de papel percibimos la quietud de las repisas de los libros que nadie ha tocado por años. La vida no humana encontró su espacio y su alimento, apropiándose de las letras y las palabras, que desaparecieron digeridas. Lo que el hombre abandonó, otro ser devorará. Nada se pierde en la naturaleza, menos en el desierto.

Dagmara Wyskiel

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