Artistas: ANUnaran Jargalsaikhan / Mongalia, Debbie Fish / Nueva Zelanda, Eduardo Motta / Brasil, Fernando Codeço / Brasil, Oksana Rudko / Rusia-Brasil, Sebastián Palacios / Chile-Austria y Victoria Björk / Islandia-Alemania
Espacio: Muelle Histórico Melbourne Clark, Antofagasta

Temperance (Templanza)
Manto develado
Pesca fantasma
Whisper of the Stars (Susurro de las estrellas)
NAGA
Glass Sponge (Esponja de cristal)
La exposición Ecosistemas oscuros conjuga siete obras creadas para el Muelle Histórico Melbourne Clark, con inspiraciones muy diversas que se conectan en un recorrido más allá del antropoceno. Ilumina hacia otro lado, el de los otros seres de este planeta.
En Mongolia, la serpiente simboliza la custodia de las montañas, los ríos y todos los seres vivos, encarnando el equilibrio entre la naturaleza y la humanidad, tanto a nivel físico como metafísico. Es la fertilidad y el orden cósmico. La armonía entre lo visible y lo invisible de la obra NAGA de ANUnaran Jargalsaikhan contrasta con la forma rígida de la maqueta Manto Develado, de Sebastián Palacios. El artista y arquitecto antofagastino recorta un fragmento del salar y marca el territorio, como si estuviese dándolo a concesión sobre una pesa, que calcula su valor en el mercado.
Las transformaciones territoriales a las que alude la obra de Sebastián, nos lleva luego hacia Siberia, tierra de Oksana Rudko, y al sonido perdido –probablemente para siempre– del crujido del aliento congelado de sus habitantes, producto de las bajas temperaturas. Este efecto sonoro, según el pueblo subártico yakuto, era el Susurro de estrellas, que se asemeja a un flujo de granos, aquí representado por el de semillas provenientes de países latinos.
Desde allí, más o menos en la mitad del camino, nos encontramos en el piso con una mancha rectangular intensamente roja, una cuadrícula gráfica que alude a la oscuridad metafórica de la imagen y su constante manipulación. Eduardo Motta, con las atrayentes formas impresas en la alfombra Sentido, roza el lado oscuro de la fotografía explotada en los medios y la publicidad. Sobre ella, se estira y arruga una enorme y traslúcida cortina azul de Fernando Codeco, traída desde Brasil, creada con mallas dedicadas a extraer la vida del mar, ya en desuso. Ahora, atrapada entre las antiguas grúas, Pesca fantasma, como una telaraña trata de captar la atención sobre lo que está sucediendo debajo de la superficie en este y otros mares.
Sumergidos en este imaginario, encontramos un grupo de esponjas marinas. Estos animales arcaicos nos conectan con los inicios de la fauna en la Tierra, y a la vez con los últimos avances de la medicina contemporánea. Pero ante todo, la Esponja de cristal de Debbie Fish nos habla de la belleza del saber convivir de manera equilibrada con el entorno. Ambas, la malla y la esponja, estructuras de alta porosidad, se mantienen erguidas gracias a fuerzas que, de no ser por su estructura moldeable, las destruirían.
Al final del muelle un vestido negro cuelga de la cabria. Es todo lo que quedó de una mujer gigante que, al esperar y resistir tanto, lentamente se desvaneció. Templanza puede recordarnos a todas las viudas que han esperado en estas tierras mineras, con la añoranza de que el sacrificio –en ninguna de sus encarnaciones– será necesario nunca más. Y con este anhelo, nos devolvemos lentamente hacia la ciudad.
Escritura e idea original: Dagmara Wyskiel
Edición: Carlos Rendón






