

Darwin Guerrero y Xiomara Errázuriz son los artistas visuales de Ecuador que forman parte
de los expositores de la Bienal SACO1.2 Ecosistemas oscuros en Antofagasta. Esta
participación surge luego de ser galardonados con el premio SACO durante la Bienal de
Cuenca Quizá mañana en 2023.
Durante junio, se inauguró en la ex Molinera de Antofagasta, Chile la duodécima edición de
Bienal SACO, reuniendo a más de 40 artistas de todo el mundo, entre ellos, los jóvenes
ecuatorianos quienes cuentan con una destacada trayectoria tanto en su país de origen
como a nivel internacional, y que bajo la curaduría de Hernán Pacurucu, curador y director
de la Bienal de Cuenca, levantaron obras expositivas ligadas a la temática curatorial que une
territorio, arte y ciencia.
Darwin expuso Averío, bajo la idea de juguetes infantiles imposibles, una extensión de la
serie Juguetes, de lo ingenuo a lo perverso que ha expuesto con anterioridad en otras
instancias. Esta obra alude a la memoria antofagastina, al inspirarse en los clásicos juegos
infantiles que fueron diseñados por el arquitecto Jorge Tarbuskovic y ubicados en 1922 en
el Parque Brasil.




“Él trabajó varias propuestas hasta que en conjunto hemos llegado a un elemento
tremendamente importante, identitario y proveniente del concepto de juegos en espacios
públicos, como lo son para los antofagastinos, los patitos de la Avenida Brasil. Y entonces
surge un giro tremendo en el trabajo de Darwin, ya no son los clásicos columpios y
resbalines, sino que se focaliza en este elemento entendiendo que ahora los patitos ya no
sirven para balancearse”, comenta Dagmara Wyskiel, directora de Bienal SACO.
Por su parte, Xiomara decidió montar Topografías invisibles, una obra pictográfica que
reinventa paisajes reconocidos de la región de Antofagasta, ofreciendo una exploración
sensorial del patrimonio que vibra entre pasado y presente, convirtiéndose en un lenguaje
de memoria, resistencia y belleza.
“Xiomara se inspira con el paisaje local. La artista, antes de mirar Antofagasta con sus
propios ojos, mira la urbe y la precordillera de los Andes a través de imágenes fotográficas.
Trata de adivinar cómo es la ciudad, pero también cómo es el desierto, trabajando estas
imágenes presenta paisajes trastocados que conocemos muy bien, pero que sin embargo
tenemos que mirar muy atentamente para volver a reconocer”, afirmó Dagmara.




Averío, Topografías invisibles y las obras de otros artistas expositores de SACO1.2 pueden
ser visitadas hasta el 14 de septiembre en la ex Molinera de Antofagasta.
Encuentro entre bienales
La relación entre la Bienal SACO y Bienal de Cuenca lleva años, permitiendo que los
directores de ambas instituciones, Dagmara Wyskiel y Hernán Pacurucu, forjen lazos que
conectan territorios descentralizados latinoamericanos, en un gesto cultural y político.
La primera de ellas fue durante la Bienal SACO1.1 Golpe (2023), donde Hernán fue jurado de
la convocatoria internacional seleccionando a representantes que expusieron en el Muelle
Histórico Melbourne Clark de Antofagasta. Luego, Dagmara ese mismo año participó en
Quizá mañana, del evento ecuatoriano, el que otorgó el premio SACO a Xiomara y Darwin.
Prontamente, la directora de SACO regresará a Ecuador en octubre de este año a participar
en la decimoséptima edición de la Bienal de Cuenca, denominada The Game, junto a Rodrigo
Toro (Chile), Nikolett Balázs (Hungría) y Gabriela Fabre (Ecuador), un equipo de artistas que
seleccionó para que sean expositores de esta versión.
La participación de Darwin Guerrero y Xiomara Errázuriz en la Bienal SACO1.2 no solo
representa un hito en sus carreras, sino también un testimonio del diálogo activo entre
territorios artísticos del sur global. Este intercambio entre Cuenca y Antofagasta reafirma el
valor del arte como puente entre memorias, identidades y geografías diversas, donde lo
local se proyecta al mundo a través de miradas sensibles, críticas y profundamente
comprometidas con su tiempo.
