Esta edición de la bienal SACO1.2 Ecosistemas oscuros no solo reúne obras de artistas de diversas latitudes, sino que también abre espacios transformadores que trascienden el formato tradicional del aula, donde el aprendizaje ocurre a través del hacer, del encuentro y del reconocimiento mutuo, colocando a las y los estudiantes en el centro de los procesos creativos.
Escuela sin escuela es un programa de educación artística no formal impulsado por SACO, que considera diversas actividades de formación y profesionalización para niños y jóvenes. Esta oferta pedagógica continua se basa en un permanente análisis de las necesidades de la comunidad en el ambiente cultural, dando origen a múltiples instancias de aprendizaje experiencial.
El espacio que queda (LEA)




A partir del taller Objetos iluminados, realizado desde mayo de este año, estudiantes y docentes del Liceo Experimental Artístico (LEA) de Antofagasta transformaron objetos personales en obras cargadas de memoria, afecto e identidad. Guiados por el artista Coco González y el curador Ramón Castillo, el proyecto se basó en prácticas relacionales y un montaje museográfico colaborativo, alejándose de la figura del artista como autor único para abrir paso a una creación colectiva y significativa.
La profesora de Artes Visuales y artista visual, Jeannette Juarez, comentó al respecto que “la interacción entre todo el grupo fue de gran energía e intercambios de conocimiento constructivos”, y agradeció la oportunidad que permitió a los alumnos demostrar sus habilidades plásticas y expresar sus emociones por medio de la pintura.



Para Pía Zapata, estudiante de 4º medio C del LEA y coautora de la exposición, el acto de exhibir algo propio le pareció una forma de recordar y conmemorar personas o lugares que han sido importantes para su vida.
“Tal vez otros no compartan el mismo sentimiento, pero para mí es un orgullo que ese objeto esté ahí, visible para todos. También fue especial participar en el mural de la Pinacoteca, trabajando junto a profesores y compañeros en un ambiente lleno de colaboración y alegría”.


El espacio que queda plantea una reflexión abierta y poética sobre aquello que permanece: los afectos, las preguntas, las posibilidades. La instalación se complementa con una creación sonora compuesta por estudiantes de música del establecimiento junto al músico Rodrigo Aros Gho, lo que le suma nuevas capas sensoriales a una obra que dialoga con lo íntimo y lo territorial.



Se encuentra disponible para visitas hasta el 14 de septiembre de lunes a viernes de 14 a 19 horas.
Cuerpos calcáreos (LECYA)

Por otro lado, en la Molinera de Antofagasta se encuentra Cuerpos calcáreos: Relatos entretejidos por el mar, una colaboración entre Alejandro Weiss y María José Besoain, del Laboratorio de Biomateriales de Valdivia (LABVA), y estudiantes del Liceo de Estudios Contables y Administrativos LECYA. A través de una metodología exploratoria basada en el mar y sus organismos, los adolescentes crearon piezas biocerámicas elaboradas con carbonato de calcio inspiradas en moluscos costeros. Cada forma encarna una vivencia personal y, al conectarse en red, configuran un relato colectivo sobre la relación entre juventud, identidad y ecosistema.
Para la profesora de Tecnología del liceo, Bárbara Madariaga, la participación en el proyecto fue profundamente enriquecedora, ya que permitió a los estudiantes vivir de forma directa el proceso creativo, elaborando cada uno una obra que, al unirse con las de sus compañeros, dio vida a una pieza colectiva de arte contemporáneo. “Los alumnos se sintieron muy felices con el resultado y orgullosos de poder invitar a sus familias y amigos a apreciar su trabajo”, destacó.
“Aprendí muchas cosas nuevas y conocí personas muy motivadas”, comentó Dulcemaria Sepúlveda, alumna de 3º medio, destacando el entusiasmo, y el orgullo que sintió al formar parte de esta experiencia. Como ella, muchos vivieron por primera vez un proceso artístico profesional, y encontraron en él una nueva forma de mirar su entorno.
Así, las obras desarrolladas en esta edición de la bienal no solo evidencian los resultados de procesos pedagógicos innovadores, sino también la potencia transformadora del arte cuando este se enraíza en lo cotidiano, en la memoria y en lo colectivo.



