Artistas: Coco González (Chile) y estudiantes de IV medio de la experiencia artística de artes LEA
Curadores: Ramón Castillo (Chile)
Espacio: Pinacoteca Waldo Valenzuela Maturana, Liceo Experimental Artístico (LEA)
Coquimbo #827, Antofagasta


El espacio que queda es una forma de señalar esa dimensión fundacional que constituye la conciencia en torno al presente histórico, y por lo tanto el despertar a los entornos y territorios humanos y geográficos en los que vivimos.
El misterio del origen de la existencia tiene que ver con ese big bang cotidiano que acontece cada vez que despertamos y nos relacionamos con el mundo, y de alguna manera lo afectamos con nuestro ser orgánico. Es de alguna forma la lucha metafórica de toda vida por ocupar un lugar, desde la semilla a las bacterias y virus, y diferentes formas de vida insospechadas que en algún momento acontecen, y no en el lugar ideal o deseado, sino en el espacio físico que queda de otros espacios o que toca.
El artista se hace cargo de esta historia, de la imagen fundacional del paisaje; la carga, la transforma y la convierte en una oportunidad para fundar espacios. Propone la experiencia de habitar un espacio, y por lo tanto, convertir a los visitantes en habitantes que permanecen recorriendo la infinidad de asuntos dispuestos en paredes, muros, suelo y cielo. La exhibición trabaja con los campos de resonancia de los visitantes, pues las obras llegan a nuestra percepción en la apariencia sensible de un color, un volumen o un sonido.
Esta vez, para trabajar precisamente sobre ese campo de resonancia y de la física colaborativa, la obra se vuelve colaborativa junto a los alumnos del Liceo Experimental Artístico de Antofagasta. Es decir, la producción de significados no es territorio exclusivo del artista, sino que se abrirá a la comunidad estudiantil y docente. Las imágenes irán de ida y vuelta, de las casas de las y los estudiantes, al espacio expositivo creado por Coco González.
Discurso de Coco sobre su expo: EL ESPACIO QUE QUEDA… qué es éste espacio cuando casi todo alrededor nos dice que ya no hay , que hay poco tiempo, poca tierra, pocos recursos y muchas cosas que nos hacen pensar y sentir que ya no queda mucho, es allí en donde este proyecto quiere trabajar, en los territorios que supuestamente están olvidados y degradados, el lugar de los cariños, de las emociones ,de los afectos, de la poesía, de las palabras, de los objetos , de las imágenes y de los sonidos que nos pueden cambiar y que podemos compartir, EL ESPACIO QUE QUEDA es la intención cierta de constatar desde el trabajo colaborativo que aún podemos hacer mucho, que podemos tener una visión crítica del mundo y a su vez optimista, es la intención compartida al derecho al juego, a soñar, a poetizar y a crear, el proyecto crea un puente emocional un lazo que permite esta exposición aprendiendo en el hacer , en medio de este laboratorio creativo con Ramón y Rodrigo nos hemos dado el permiso de compartir , primero entre nosotros, con nuestras experiencias y saberes pero sin jerarquías y ello lo hemos tratado de compartir con el bello universo del LEA.
El trabajo nos ha afectado y eso nos asegura que también hemos logrado afectar, hemos conocido a bellas personas : Waldo, Jeannette, Milton, Luis, Juan, Josseline, Magaly, Daniela, Cristian, Juan Pablo, Roxana, Angelo, a alumnos talentosos y trabajadores , hemos vuelto a compartir con nuestros amigos Dagmara y Christian y hemos redescubierto una Antofagasta llena de posibilidades , desde sus carencias y potencialidades. EL ESPACIO QUE QUEDA es nuestra prueba de fe que podemos tener un espacio para vivir
