
El pasado 14 de septiembre cerramos las exposiciones de la Bienal SACO1.2 Ecosistemas oscuros en los diversos espacios desplegados en Antofagasta, como La Molinera o el Muelle Histórico, sin embargo, hay dos obras que esperan perdurar en el tiempo, como resquicio de este gran evento cultural.
El uso de lugares poco tradicionales para fines culturales es uno de las principales características del circuito museo sin museo. Es por ello que desde el 2020, en búsqueda de nuevas estrategias expositivas debido al cierre de espacios por la pandemia de COVID-19, SACO tomó la decisión de intervenir paletas publicitarias en estado de abandono.
“El encierro forzó a pensar otras medidas de conexión entre el arte y el público, donde por supuesto la primera idea que se nos ocurría era la virtualización, pero no optamos por este camino. (…) Esas situaciones de tremendas y múltiples complejidades desencadenaron creatividad y es ahí donde se nos ocurrió que queríamos compartir esas imágenes de fotografía artística en espacios donde normalmente aparece marketing”, explica Dagmara Wyskiel, directora de la Bienal SACO.
En esta oportunidad son tres puntos desplegados en la ciudad, que trascenderán en el tiempo hasta que sean cambiadas o deterioradas por el sol, el viento o las personas.
Hablamos de Remoto/Conectado del fotógrafo Osceola Refetoff (Canadá-Estados Unidos) que se encuentra en dos puntos de la ciudad: el cruce de Avda. Edmundo Pérez Zujovic con Oficina Ausonia, Sector La Chimba; y en Av. Salvador Allende, entre calles Tulor y Talcahuano.


La primera intervención, ubicada en el sector la Chimba, retrata uno de los viajes de investigación emprendidos por el artista al Salar de Atacama, y la segunda, instalada más al sector centro-sur de la ciudad, es una composición de imágenes resultado de un trabajo de documentación de los entornos áridos y remotos del mundo, aprovechando su enorme belleza para resaltar su valor y vulnerabilidad. En palabras del artista, la capacidad única de la fotografía para comunicar narraciones complejas sin palabras permite que el lenguaje visual sirva de puente entre la ciencia y la emoción, el aislamiento y la conexión, cruzando fronteras geográficas y políticas.
“Las imágenes fueron capturadas en el desierto de Atacama y Svalbard, cerca del polo norte. Dos regiones remotas y áridas que ocupan un lugar destacado en nuestro futuro ambiental”, explicó Osceola referente a su trabajo que derivó en ambas muestras.
Por otro lado, en el frontis del Hospital Clínico de la Universidad de Antofagasta encontramos Robinsong de Alexandre Christiaens (Bélgica, Valonia-Bruselas), una serie de dos fotografías que interpretan la temática curatorial Ecosistemas oscuros, inspirándose en el desierto de Atacama como reflejo de un océano congelado, y en un jinete que conoció el artista durante su residencia en la región hace unos años.



“Estas imágenes no son de ayer, ni de hoy, ni de mañana. Surgen de una fricción y de una ficción, de un tiempo en mutación. Como un eco: érase una vez un planeta que nunca habríamos podido imaginar”, comentó Alexandre sobre su creación.
De esta manera la duodécima edición de SACO, si bien se despidió con el cierre de sus exposiciones en diversos recintos, deja una huella en la ciudad. Remoto/Conectado y Robinsong permanecerán en el espacio público como recordatorio de que Antofagasta puede transformarse en un museo a cielo abierto, donde el arte dialoga con el paisaje, con la comunidad y con el territorio.