Este mes se llevó a cabo la muestra de los ejercicios creados por los habitantes de las nueve comunas de la región de Antofagasta por las que pasó Bienal en el maletero, proyecto de realidad aumentada que permitió presenciar virtualmente una selección de las obras que formaron parte de SACO1.2 Ecosistemas oscuros. Los participantes fueron invitados a crear sus propias versiones de las exposiciones de SACO.



En total, se seleccionaron 72 ejercicios, que se exhibieron en el Centro Cultural Estación Antofagasta entre el 27 y el 30 de abril. Este proyecto evidenció un significativo interés por el arte de parte de habitantes de territorios con acceso limitado a espacios o panoramas culturales. La itinerancia, que pasó por Calama, Mejillones, María Elena, Ollagüe, Sierra Gorda, Taltal, Tocopilla, San Pedro de Atacama y Antofagasta, se desarrolló entre diciembre de 2025 y abril de 2026.



“Durante estos cinco meses nos instalamos en diversos espacios como bibliotecas, museos, salas multiuso, espacios públicos, establecimientos educacionales y fundaciones, percibiendo distintas sensibilidades y formas de recepción según cada contexto. Cada experiencia era diferente y cada emoción vivida por las personas fue distinta”, señaló Roxana Hernández, encargada de Bienal en el maletero.
Por su parte, la mediadora del proyecto, Javiera Castillo, realizó un balance positivo de los cinco meses de recorrido, destacando tanto la recepción del público como las particularidades de cada comuna. Entre ellas, mencionó el caso de Ollagüe, donde el equipo se instaló en la Plaza Quirquincho y logró una especial conexión con los niños del lugar.



“Fue interesante observar que muchos de ellos no tienen amplio acceso a la tecnología y, a partir de eso, muestran una mayor apertura a la creatividad. Su imaginación fluye con más libertad. Realizamos la actividad a niños de una escuela de verano que pasaron por la plaza y todos participaron pintando y dibujando; fueron, sin duda, los más entusiastas de toda la itinerancia”, comentó.
En cuanto a las obras, una de las que más llamó la atención del público fue Averío, del artista ecuatoriano Darwin Guerrero. La instalación, presentada en La Molinera de Antofagasta, se inspiró en los tradicionales patos-balancines del Parque Brasil, íconos que han marcado a distintas generaciones de la ciudad.


Castillo también relató una experiencia especialmente emotiva ocurrida en Calama, junto a la encargada de la Biblioteca Tomás Paniri. Al observar la obra El pescador de sueños, de Francisco Medel (Chile), la funcionaria la vinculó con una vivencia personal.
“Ella nos compartió la historia de su madre, quien sobrevivió tras pasar varios días a la deriva luego de escapar de un lugar. Fue la única sobreviviente, ya que la embarcación terminó hundiéndose. La obra de Medel, que dialoga con esa experiencia, fue la que más la conmovió”, relató.
Por su parte, la docente Elba Hidalgo, de la Escuela Arturo Prat Chacón E-12 de Tocopilla, valoró positivamente la iniciativa. “Estoy muy agradecida por la oportunidad que se les brindó a nuestros estudiantes de participar en esta experiencia. Estaban muy contentos y expectantes por descubrir cada novedad”, afirmó.
Con esta muestra, Bienal en el maletero concluye su paso a nivel regional, consolidando una experiencia que no solo acercó el arte contemporáneo a nuevos públicos, sino que también impulsó la participación creativa en distintos territorios.