Conversamos con Andrea Paz Serrano, gestora cultural, comunicadora social y parte de la primera generación de Microcuradurías, quien logró concretar el proyecto final con el que aprobó el diplomado en 2022 al asumir la curaduría de LMBL ícono, exposición de Pedro Marinello presentada en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM).
LMBL ícono es el nombre de la muestra inaugurada en abril en el espacio expositivo, que reúne una selección de fotografías emblemáticas capturadas por Pedro Marinello al reconocido escritor, cronista y activista de la comunidad LGBTIQ+, Pedro Lemebel y las Yeguas del Apocalipsis. Sin embargo, el foco de la exposición no está puesto en Lemebel, sino en quién estuvo detrás de la cámara.

A partir del proyecto ¿Quién es el autor de la obra?, desarrollado por Andrea durante Microcuradurías, la investigación buscó relevar y dar reconocimiento al autor de estas imágenes icónicas para la cultura chilena. En esta conversación, la curadora reflexiona sobre el proceso detrás de la muestra y el rol que asumió desde la curaduría artística.
- ¿Cómo es que lograste llevar a cabo la curaduría de LMBL? ¿Tú propusiste la idea?
Sí, la idea fue mía. Surgió a raíz de un reencuentro que tuve con Pedro Marinello, quien era el encargado de fotografía en la universidad que estudié, comunicaciones. Generamos un vínculo de amistad y durante la pandemia de COVID-19 me enteré que fue amigo de Lemebel por más de 30 años y que era el autor de muchas fotografías emblemáticas de él y las Yeguas del Apocalipsis. (…) La primera foto que me llamó la atención fue la de Las dos Fridas (1989) y que finalmente es la obra más emblemática y conocida de las Yeguas mundialmente. Y me pregunté cómo era posible que muy pocas personas supieran que Marinello era el autor de los retratos. Esto porque también tengo una afición y un amor personal con la fotografía, sobre todo análoga. Entonces, decido y le propongo postular un proyecto para obtener financiación.

- ¿Cómo se fue dando la visión de darle más relevancia al autor, en este caso, Marinello?
En el transcurso que levantábamos este proyecto para postular a fondos, surgía la convocatoria de Microcuradurías, y aproveche de tomar este proyecto como mi tesis del diplomado.
Como soy gestora cultural y existen distintos fondos concursables, le propuse a Pedro postular con un libro de sus fotografías. El primer intento no resultó, pero en el segundo sí obtuvimos el financiamiento para realizar un fotolibro. (…) El libro quedó muy bonito y se lanzó en distintos espacios de Santiago y también en la región.
Ese libro tuvo un impacto inicial y comenzó a despertar interés. Paralelamente yo estaba desarrollando mi tesis y quería profundizar en la pregunta sobre quién era el autor de la obra. Entonces pude abordar ese cuestionamiento tanto en el fotolibro como en la investigación que desarrollé durante el diplomado.
- ¿Por qué interesarse en participar en este diplomado?
Yo tenía una gran motivación personal, y por eso surge el título ¿Quién es el autor de la obra?: realzar, rescatar y visibilizar al autor de la fotografía. Por supuesto, yo no era la primera persona en plantear este cuestionamiento, pero me parecía especialmente pertinente abordarlo en el contexto actual. Hoy utilizamos imágenes de muchas personas sin saber de dónde provienen, quién las utiliza o quién fue su autor. Sobre todo considerando que estas fotografías -refiriéndose a las capturadas por Pedro Marinello- han dado la vuelta al mundo y han sido reutilizadas y apropiadas por muchas personas sin conocer quién está detrás de ellas ni su proceso de producción

- ¿Cómo sientes que evolucionó de quién es la obra en los años hasta convertirse en LMBL?
Fue evolucionando, porque un proyecto de esta envergadura, especialmente para llegar a un espacio como el GAM, toma años. En ese tiempo la propuesta va cambiando constantemente, tanto en su desarrollo como en la gestión de financiamiento. Por ejemplo, al inicio no existía la inteligencia artificial y, hacia el final del proceso —spoiler— les pedí a los artistas invitados que la incorporaran en sus trabajos.


Tevo Díaz y Cristián Canto son los artistas invitados de LMBL ícono, quienes a través de IA y videoinstalaciones, transformaron la sala en una experiencia inmersiva para el visitante.
El proyecto al principio era una pregunta, era un libro, era hablar de Pedro Marinello, pero después se fue ampliando y fue resultando incluso más acoplado a lo que sucede hoy con la profesión de la fotografía o de la imagen.

- ¿Cómo sientes que te ha aportado el diplomado Microcuradurías a tu práctica artística?
Me aportó en cuanto a orden. Tuve que armar la tesis, me quedó bien, profunda, tuve buenas correcciones. Hubo personas que la revisaron y eso le dio un marco a la curaduría final. Pero tiene que ver mucho con que yo ya venía con todo un trabajo de gestión cultural y con vínculos en la Región Metropolitana para poder conseguir esta exposición.
- ¿Cómo ha sido la recepción del público?
Ha tenido muchísima repercusión, muy buena acogida. A la gente le gusta mucho y hemos tenido muchas visitas. O sea, como que también fue un acierto y una suerte, no teníamos la expectativa tan alta.
Desde una pregunta que comenzó como investigación en Microcuradurías, Andrea Paz Serrano llevó al espacio expositivo una reflexión sobre la autoría, la circulación de las imágenes y los nombres que muchas veces quedan fuera del relato visual. Hoy, LMBL ícono no solo revisita parte del archivo fotográfico de Pedro Marinello, sino que también propone una mirada crítica sobre quién produce las imágenes que construyen memoria y cómo esas autorías son reconocidas —o invisibilizadas— con el paso del tiempo.
