Un paseo entre las estrellas para aproximarse a la cosmovisión andina mediante la realidad inmersiva

Estamos acostumbrados a mirar el cielo con los ojos del presente y, particularmente, con los de nuestra herencia europea. Por una parte, nos enorgullecemos de tener en la región de Antofagasta uno de los cielos más límpidos del mundo, lo que ha posibilitado la instalación de avanzados telescopios y radiotelescopios para indagar en los secretos del cosmo, pero por otro lado, interpretamos las formaciones estelares de acuerdo a los nombres y figuras que nos ha legado el zodiaco y la mitología grecorromana.

Pero mucho antes que conquistadores en carabelas llegaran a estas tierras, mucho antes de que siquiera en el viejo continente existiera la idea de un territorio más allá del Mediterráneo y el borde costero de Europa y Asia, los antiguos habitantes de América miraban hacia el éter y encontraban sus propias explicaciones para las formaciones lumínicas, pero también para las zonas oscuras del cielo, en ese ánimo tan propio del ser humano de ordenar el caos y explicar lo inexplicable.

Por siglos, estos conocimientos ancestrales estuvieron a punto de caer en el olvido. La sabiduría de amautas y chamanes incluso llegó a ser clandestina y hasta peligrosa para el nuevo orden.

Arte, tecnología y saberes ancestrales

Estas prerrogativas motivaron a la Corporación SACO a crear el proyecto Paseo interestelar, buscando combinar en un único proyecto arte, tecnología y conocimientos de los pueblos originarios.

Ante la necesidad intrínsecamente humana de domesticar lo incomprensible y dotar de formas conocidas el caos aparente de los cielos, las culturas precolombinas realizaron un proceso colectivo de creación. A través del fenómeno de la pareidolia, es decir, identificación de formas familiares donde estas no existen, los antiguos encontraron figuras geométricas y zoomorfas no solo en las zonas iluminadas de los cielos nocturnos, sino que también en las oscuras, adelantándose, de cierta forma, a descubrimientos astronómicos de las últimas décadas.

Esta manera de generar figuras reconocibles y los procesos de interpretación y significación de las mismas, se transformó en parte de la cultura común de los pueblos andinos, de sus tradiciones, ciclos agrícolas, creencias sagradas y forma de vida, presentando indicios artísticos no solo en las formas dibujadas en el cielo, sino también en su representación mediante diversos soportes para traspasar estos conocimientos de generación en generación, desde la narración oral hasta pinturas rupestres, geo y petroglifos.

Paseo interestelar hace un cruce entre estos conocimientos precolombinos y la astronomía contemporánea, utilizando como soporte la tecnología que brinda la realidad inmersiva, mediante lentes y programas que permiten una visión en 360º de la bóveda celeste, sin moverse de la sala de clases. Este recorrido se complementará con el diálogo, la interacción y dinámicas a cargo de mediadores, instancia pedagógica de gran importancia para asentar los conocimientos adquiridos, pero por sobre todo, para debatir en torno a estos procesos creativos y de construcción social, sus alcances y especialmente, las interpretaciones que pueden hacer las nuevas generaciones de las representaciones que se hacían en el pasado, atravesando contextos espaciales y temporales para contrastarlos en el presente, para finalmente pasar a un ejercicio creativo de una cosmovisión propia.

Así, a través de este programa, se buscará fortalecer mediante acciones concretas los procesos no formales de educación en artes, astronomía e historia en las nuevas generaciones, ocupando como estrategia de aprendizaje el acercamiento directo a la cosmovisión andina con una propuesta didáctica que va a la vanguardia en la implementación de nuevos medios tecnológicos.

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