El “Aluvión” de formas y colores que inunda Antofagasta

Catorce exposiciones, con acceso liberado, conforman el circuito museo sin museo de la versión 1.0 de SACO como Bienal de Arte Contemporáneo, en una apuesta por seguir consolidando al desierto más árido del mundo como un terreno fértil para la investigación, creación y distribución artística, contribuyendo a la descentralización y democratización del acceso al arte y la cultura desde el norte de Chile. 

Durante el otoño de 1991, un aluvión arrasó la capital del desierto más árido del planeta. El agua enjuagaba la tierra de los cerros desnudos y descendía bruscamente por sus quebradas, arrastrando ríos de barro de hasta dos metros de altura que hundieron Antofagasta. A 30 años de dicha tragedia, bajo un sol implacable de primavera, el Muelle Histórico Melbourne Clark fue testigo y escenario principal de un nuevo Aluvión, esta vez compuesto por formas, colores y un variado abanico de interpretaciones que presentaban los siete site specific seleccionados en la convocatoria internacional, cuya curaduría se basó en la conmemoración de aquel fenómeno natural que marcó un antes y un después en la historia de la capital regional. 

El emblemático lugar patrimonial recibió durante alrededor de una semana a cinco de los siete artistas seleccionados provenientes de Chile, Brasil, México y Nigeria, y a los agentes locales que apoyaron en el trabajo y construcción tanto de sus obras, como las de los dos artistas que no pudieron estar presencialmente (de España y Costa Rica), convirtiéndose en un espacio de intercambios y relaciones colaborativas, en una analogía que nos evoca a aquellos momentos de encuentro y solidaridad propios de la unión de las comunidades después de una tragedia.

En tiempos pandémicos como los que corren, poder unir esta multiplicidad de voces, técnicas e interpretaciones se vuelve una victoria. Conocer nuevas perspectivas, volver a encontrarnos, observar, conversar y reflexionar en torno al arte, parece también una buena vía de esparcimiento, y qué mejor manera de hacerlo que en un espacio público, junto al sonido del mar y el cálido sol del desierto.

Conoce en detalle las siete obras site specific a continuación:

Cuando habla la tierra | Julio César Palacio (España)

Una instalación sonora-sensorial que simula la sensación de inestabilidad de la tormenta en su forma más sutil: la de las fuerzas invisibles de la tierra que generan alteraciones vibratorias. Pero esta vez, la vibración es controlada, no hace daño, ni genera víctimas, es solo una pieza que nos permite experimentar en carne propia el grito emanado de la tierra.


Dominium | Aimée Joaristi (Costa Rica)

Una larga fila de dominó que se extiende hasta el final del muelle. Cualquier movimiento ocasionará, inexorablemente, la caída de la última ficha al mar. Este derrumbe simboliza el alcance e impacto de aluviones sociopolíticos y naturales, cuyas consecuencias son inevitables, sobre todo en la última ficha. El resto de las piezas, tomamos las lecciones de la catástrofe, con la esperanza de afrontar, presagiar y reeditar esos aprendizajes en el futuro para evitar la caída de una nueva pieza.


El día siguiente del aluvión | Carolina Cherubini (Brasil)

Una estructura que vista desde lejos se asemeja a una choza, cuyas telas, susceptibles al viento, producen dibujos móviles dentro del espacio que nos remontan a aquel día después del aluvión, en el que las sábanas, ahora limpias, se alzaban como banderas de resistencia de los habitantes que lentamente comenzaban a recomponerse de la tragedia.


Seguridad simulada | Miguel Sifuentes (México)

Un portal a tamaño real hecho de cartón y papel, en el que contrasta una chapa de metal con la llave puesta, que nos conduce – y conecta paradójicamente – con una mediagua sin paredes ni puertas. Una analogía a la ilusión de seguridad que creemos tener cuando pasamos el umbral del hogar y que, muchas veces, sólo se sustenta en el material de la cerradura que nos aísla del mundo exterior.


Media-aguas | Martina Mella (Chile)

En medio del apocalipsis, las palabras se deshacen en el aire. Los remedios prometidos ayer, hoy solo son viejas curitas cubriendo una herida que ya cicatrizó. “La próxima vez estaremos mejor preparados” dice la tele, pero cuando la lluvia para y la tierra se humedece, en el barro levantamos una mediagua de tuberías, que pasará sus días silbando para no ser pisoteada otra vez.


Idei Ama Oke Ala (La inundación no tiene fronteras) | Rita Doris Ubah (Nigeria)

Las lluvias extremas suelen provocar inundaciones mortales, especialmente en ciudades mal planificadas de todo el mundo. En Nigeria, los aludes han costado vidas, destruido casas, arrasado tierras agrícolas y perjudicado la seguridad alimentaria. Utilizando telas y fibras la artista busca representar los efectos devastadores de estas catástrofes que unen en su tragedia dos continentes.


TILT | Marina Liesegang (Brasil)

El “caballete para personas” que invita a levantar los pies del suelo: perder el equilibrio puede ser bastante reconfortante. Inclinar nuestra perspectiva puede ser el cambio que necesitamos. Si el desierto no es más que el mar con una ausencia temporal de agua, el cielo no es más que el desierto al que nunca podremos llegar por completo.


La exposición Aluvión está abierta de forma gratuita, hasta el 15 de diciembre, de lunes a domingo de 11 a 14 horas y de 15 a 20 horas en el Muelle Histórico Melbourne Clark de Antofagasta. Toda la información, así como actualizaciones con respecto a las actividades de la Bienal, se encuentran disponibles en www.bienalsaco.com y en las redes sociales de SACO.

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